No se trata de un grupo de Jarrai y aunque pueda parecerlo no se trata del País Vasco. Lejos de las disputas políticas o ideológicas independentistas, el vandalismo callejero está por desgracia a la orden del día en nuestras calles.
He visto muchos monumentos con pintadas y muchos destrozos en zonas muy emblemáticas de Málaga, pero ninguna me ha escandalizado tanto como esta. Hoy después de visitar la parroquia de San Felipe, me dirigía a ver la imagen de una inmaculada en piedra que se encuentra en el exterior, al lado de la entrada de la sacristía y cual ha sido mi sorpresa de encontrarla en este estado.
Algún desarmado, que seguramente no habrá tenido una madre en toda su vida, ha rociado un cubo de pintura roja a esta Virgencita. Lamentablemente tenemos que ver día a día como personaje de este estilo destrozan el mobiliario urbano y se ensañan con iglesia o casa hermandades.
Luego querremos presumir de ostentar la capitalidad europea de la cultura en 2016, pero con actos como este solo aspiraremos a la de la incultura y la ignorancia.