Hay diversos personajes metidos entre los varales de nuestras suntuosas andas procesionales. En mi corta pero intensa labor como hombre de trono me he podido percatar de esos personajes y de alguna manera clasificarlos:
1. El "tangao".
Dentro de los tangaos podemos distinguir estos tipos:
-1.1. El "tangao" amateur: Es aquel primerizo que ya sabe a lo que va según su criterio, "a que me vean como hago que llevo un trono". Este joven iniciado en la “tangadez” (ó “tanganismo”), al principio está apartado del grupo, viendo a la imagen y a sus compañeros portadores. Este tipo de portador, al ser primerizo puede, o no, llevar gomina y su chaqueta o atuendo puede estar poco más que descuidado. Mientras el trono anda, es aquel portador que va mirando por primera vez la forma de un varal, y sobre todo, pendiente de que su padre, madre, novia (/o) y amigos le miren, y así se sienta orgulloso de él mismo, porque va a ser tangao.
-1.2 El "tangao" experimentado: Es aquel inconfundible portador de litros de gomina por cm cuadrado de su cuero cabelludo. normalmente adornado con un corte un tanto especial y/o mechas con su traje a estrenar. Es aquel portador que antes de ocupar su sitio (que muchas veces no será el suyo pues tenderá a ocupar los sitios exteriores si le han dado uno interior) está ablando con sus colegas, preferentemente niñas. Es aquel portador que parlotea todo el rato y le importa un carajo lo que el trono haga, va por inercia. Por supuesto, rara vez mete el hombro. Es el "guay" del trono. Por supuesto, si no le dicen nada, es el primero en fumarse un cigarrito o beberse una coca cola mientras el trono va a andando. Por supuesto, cuando le enfoca la tele, se hace el casando
2. El peñista y desordenado: Es aquel que va gritando y diciendo constantemente vivas e intentando que el trono bote. Es aquel de corbata desabrochada y que se cree que el trono lo manda él. Por supuesto, ni seriedad ni leches. Él va a montar la gorda allí. Para este hombre, nada de lo que hace el trono le parece bien, todo porque no levanta a pulso ni da botes. Para este portador el pulso es toda una alegoría de felicidad, y por supuesto, "lo mejor que Málaga ha parío".
Rara vez mantiene la compostura y todo lo serio lo detesta. No tiene respeto ni por la imagen que va arriba ni por la procesión en sí. Va comiendo y fumando. Es como otra versión del tangao solo que éste mete más el hombro
3. El buen hombre de trono.
Y aquí sus clasificaciones:
-3.1. El buen hombre de trono amateur: Es aquel jovenzuelo lleno de ganas y sabiduría, que siente devoción por la imagen que va a portar y tiene vocación de portador. Aunque aún no sabe bien cómo se mete el hombro, se esfuerza en lo que puede. Está pendiente de los portadores que saben de verdad para así tomar ejemplo. Es el que actúa según le ordenen. Al ser joven y primerizo, intenta que todo salga bien. Preocupándose primero por él mismo y después por sus compañeros. Es aquel que cuando acaba la procesión, está más cansado que nadie porque se lo ha currado. Su aspecto es normal, bien ataviado pero sin resaltar nada.
-3.2. El buen hombre de trono experimentado: Es aquel que ya lleva tiempo sacando tronos y sabe la responsabilidad que conlleva. Lo siente de verdad. Es aquel que se levanta con el pensamiento de "hoy voy a llevar un trono" y se va preparando. La ropa la cuida con mucho mimo y está en la iglesia antes incluso de la hora indicada. No le importa el puesto que le den, él va a llevar un trono. Es ese hombre bonachón que suele saludarse con mucho personal cofrade, mayordomos y capataces de una manera muy simpática. La experiencia ya le ha dado sus frutos, y va preparado. Sabe de qué forma se pone el hombro, cómo han de descansar las extremidades mientras el trono anda, cómo ha de llevar la espalda y como ha de mantener los pies. Sabe que EL PRIMER PASO SE DA CON EL IZQUIERDO, así como las partes fuertes de la marcha. Aunque las ideas de mayordomos y capataces no sean las mismas que la de él, a regañadientes y sin rechistar obedece a las órdenes. Su compostura es seria y llevadera. Al final de la procesión es uno de los que más cansado están y por supuesto, más contentos. Porque antes de que su esposa, padres o amigos le vieran, él ha sentido que su misión la ha cumplido bien
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