Eran las 17:30 del día 8 de Septiembre de 2007 y comenzaba mi pequeño ritual en mi habitación: quemar un poco de incienso, preparar con gran orgullo y entusiasmo la chaqueta, corbata, pantalones y calcetines negros, así como los guantes y la camisa. El pin de mi hermandad, en la solapa. Me duché y arreglé y a las 18:30 salí de mi casa rumbo a la Catedral. Llegué poco antes de las 19:00, puntual, al Patio de los Naranjos, y como era de esperar, otro año más me avergoncé del poquísimo cuidado que se presta a la procesión de la Patrona de Málaga: guiones apoyados sobre las paredes, hermanos de las distintas hermandades y cofradías por todos lados menos en donde tenían que estar, hermanos mayores con tres cuartos de lo mismo, igual que hombres de trono... Y dentro del sagrado templo quedaba evidente el ejemplo de cómo NO ha de organizarse una procesión: las puertas abiertas de par en par, gente entrando y saliendo, mucho desorden... en fin, como siempre. Pero bueno, me dirigí al trono. Allí estaba Ella, mi Señora y la de todos los malagueños, Santa María de la Victoria (Coronada). Yo a todo esto estaba esperando a mi amigo Julián (Mapecal para los foreros) que me iba a ayudar a fajarme. Al final como es típico en él, llegó tarde y la faja la metí en el submarino (que por cierto allí seguirá porque después de la procesión se me olvidó cogerla).
Pues bueno, era el momento, los minutos pasaban y desde la parte de atrás del coro, que es donde está el trono situado, me asomaba a la nave lateral de la Catedral y veía que las hermandades estaban saliendo. Me sentía ilusionado y algo esperanzado pues este año el tallaje era en cuña, es decir, de mayor a menor de alante a atrás, lo que me daba a pensar que llegaría todo el mundo a los varales correctamente y no habría problemas de ningún tipo, pues en los años anteriores, el tallaje era en doble cuña o "barca": los altos al principio y al final y los más bajos enmedio (la mejor forma de tallar sin duda). Pero los varales del trono de la Patrona son poco flexibles y el peso mayormente lo llevaban los altos de la cabeza y la cola, habiendo gente en la zona central que ni olían el varal y por eso este año cambiaron al otro método. Pero, la procesión de la Patrona es tan catódica, que siempre falla algo. Y este año hasta el modo nuevo de tallar falló. Y este año hasta el modo nuevo de tallar falló. Me puse en mi sitio, el A-34, el antepenúltimo, y cual fue mi sorpresa que delante mía iba gente aún más baja que yo cuando se supone que "esos" más pequeños deberían ir detrás mía, de acuerdo con el orden de estatura. Y no sólo en mi varal había ese desorden, sino en todos. Pero al parecer, a esos portadores que no debían estar en ese sitio es donde los habían colocado (primer mal augurio del tallaje). Puestos en ese problema, intenté mejorar lo presente hablando con mayordomos y capataces, que como también era de esperar, hicieron caso omiso. "Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma"; hablé con gente de mi varal y de la cola de tal forma que nos pusimos más acordes con nuestra estatura, y entre los que pudimos, algo mejor nos pusimos.
Al fin, se oye "atentos que nos vamos" de uno de los mayordomos. Nos colocamos fijamente en nuestros sitios, suena la campana y el trono levanta, encaminándose lentamente hacia la puerta del Patio de los Naranjos. El órgano amenizaba cual cántico celestial el tránsito de la Virgen por la nave de la Catedral. Al terminar la casi complicada salida del interior del templo catedralicio, el Himno Nacional y la marcha de Ginés Sánchez "Málaga a su Virgen de la Victoria" junto con una gran petalada reciben a la patrona en la calle. Petalada que tuvo anécdota, pues un compañero que iba en el varal B casi al lado mía, le calló un trozo considerablemente grande en la cabeza de lo que suponíamos que era un jarrón de barro o especie de recipiente donde estaban los pétalos. La verdad que el pobre se izo daño pero no pasó a más la cosa. Hay una cuestión que no comprendo y creo que nunca comprenderé mientras sigan los "abuelotes" de mayordomos, y es la parada que se hace justo al salir de la Catedral, cuando lo más lógico, bonito y menos liante (pues el campanario de la Catedral está en pleno es salir y aguantar el tirón con la marcha hasta enfilar calle Santa María. Pues, se hace difícil escuchar la campana del trono mientras el campanario de la torre está sonando en todo su esplendor. Pero la verdad, es que este año al menos no hubo problemas ahí. El trono volvió a levantar, y se lució en el Patio de los Naranjos con la marcha de Ginés Sánchez. Muy bien salió la primera y complicada curva del Patio de los Naranjos a calle Santa María, pues aparte de ser una curva cerrada, pilla con la rampa y el desnivel puede hacer desde que el trono pierda al paso hasta que directamente se vaya y se haga incontrolable. Maravillosa fue también la curva de Santa María a Molina Lario con "Coronación de la Macarena" de Pedro Braña, como también la entrada a calle Larios al son de la "Malagueña, Virgen de la Paloma" de R. Hernández, o el transcurso por la misma con "Virgen del Amor Doloroso" de Eloy García, entre otras marchas.
Hubiera llegado de lujo nuestra Patrona a su barrio si no fuera por el comentado tallaje que he mencionado antes, que ya empezó a notarse en la Plaza del Obispo, casi al empezar, donde el trono increíblemente empezaba ya a bajar. Aún así, se pudo aguantar lo que se pudo.
Pasó muy bien el trono, en todas sus curvas con marchas hasta que en calle Casapalma la cola, que por cierto le faltó gente, no podía más. Del tirón para arriba. Yo sufrí lo que no está escrito y no he oído tantas veces seguidas aquello de "¡Señores: 1, 2 y 3. ARRIBA!" para intentar poner los cuerpos derechos. Al parecer la cabeza este año iba mejor que en años anteriores. Pero la parte del varal F, como suele ser habitual, pero esta vez más, iban como se popularmente se dice, "recogiendo coquinas". Fue muy lamentable que en calle Victoria gracias a la desatención de capataces y mayordomos, el templete del trono de nuestra Señora casi se come dos semáforos, que pienso yo, ya que hay tantos operarios del Ayuntamiento "colaborando" con la hermandad, ¿Por qué no quitan o levantan los semáforos como en Semana Santa?
Transcurriendo por calle Victoria, se llegó como se pudo, gracias a que gente de fuera, entre ellos mi amigo Julián (Mapecal), se metieron para ayudar.
Una cosa que me llama la atención es que, siendo la Patrona, Málaga se engalana muy poco. Bueno poco... no se engalana nada. Ni por el centro y lo que es peor, ni por su propio barrio. Creo que la hermandad aunque también los propios malagueños deberían cuidar esos aspectos algo más.
La recogida, es otro ejemplo de cómo NO ha de recogerse (o encerrarse) un trono.
Para que se fijen en el cementerio de elefantes tan pasota y añejo que rige la hermandad de nuestra Patrona, resulta que el año pasado, en la recogida, una de las patas del trono se rompió al chocar con una de las rampas que suben al santuario (imagínense cómo iría el trono de mal) y no se podía plegar para lo cual hubo que sacarla mediante el uso de la no muy agraciada y personalmente fea "maniobra" del pulso. Pues bien, de eso hace ya un año. Al llegar al santuario, después de subir con un cierto éxito las rampas del mismo, cuál es mi sorpresa que como todos los años, un señor de bigotes vestido con una usada camisa rosa a rayas con pantalones vaqueros (uno de los operarios del ayuntamiento) empieza a ordenar al trono que hay que levantarlo a pulso para sacar una de las patas. Ante mi asombro, me vino a la cabeza lo que he comentado anteriormente del año 2006, todo un año para arreglar una pata de trono y ni se han molestado en arreglarla (y ahí seguirá, rota aún...), y seguidamente me vino otro pensamiento, de esos que uno alza sin que nadie medite respuesta alguna, y es "¿qué carajo hace un operario del ayuntamiento dando órdenes al trono? ¿se hacía oficial la dicha de que los mayordomos sólo están para dar martillazos?". Pues esa es otra, en la hermandad de Santa María de la Victoria, para montar altares, trasladar la Virgen de su camarín a su trono de traslado, montar el trono grande, se encargan los operarios del Ayuntamiento de Málaga. Por supuesto, con un saber estar poco presentable para ser lo es, o lo que debería de ser. Nada más que hay que ver el espectáculo que montan para posar a la Virgen en su trono de traslado (no sé cuantos señores "peleándose" por coger una manigueta de las anditas, todos desarrapados, a grito "pelao"... cuando lo suyo quizás sería que unos hermanos de la hermandad bien enchaquetados fueran con ella andando mientras se canta el rosario). Más, que el trono, que no sé en qué condiciones lo guardarán pero seguro que taparlo no lo tapan, sale siempre un tanto "comido de mierda" (hablando claro), que si no es por el grupo joven que desinteresadamente se pone a limpiarlo, el trono sale negro completamente. Pero, volviendo a la recogida, hubo que alzar el trono a pulso. Que ni fue pulso ni nada pues ya no salían fuerzas de ningún sitio. Como siempre, la entrada del trono muy bullanguera: todo son voces, un descontrol impresionante, los varales exteriores se arremolinan en el dintel de la puerta al no poder pasar debido a la estrechez de la puerta, no hay nadie que marque unas pautas para que mediana y dignamente nuestra Patrona entre. Que, por cierto, lo hace de frente cuando creo que debería ser de espaldas, es decir, de cara a su ciudad... Pero claro, si no son capaces ni de hacer la maniobra de entrada, no creo que sean capaces de mandar una maniobra de un giro de 180º al son de una marcha.
Una vez dentro, es la hecatombe que invade los varales, y entre gritos de furor y prisas, el trono se pone del suelo a los hombros sin toque de campana ni nada que se le parezca.
Otra cosa que nunca comprenderé, es la manía que tienen los portadores de coger las flores de los tronos. ¿Qué se creen que es, un trofeo? ¿Una insignia a modo de diploma de "He llevado un trono, o he echo intento de ello"?
Yo me imagino a más de uno de esos, por supuesto sin mirar a su Virgen ni nada, saliendo del santuario haciéndose el cansado y diciendole a su novia "Mira Gorda, te he cogío una flor, pa' que veas que he estao en er trono ahí como uno má..."
Yo no cojo flor, ni en este ni en ningún trono. Mi premio está en mi cabeza y mi alma, y después en mi hombro dolorido. Ése es el mayor y más bonito premio que puedo conseguir después de sacar un trono. Me fui alante lo más que pude pues entre beatas/os y hombres de trono manoteándose por coger flores era muy difícil. Pero pude verle la cara a la Señora de Málaga. Le recé, le pedí, y me despedí de Ella casi con una furtiva lágrima en mi ojo, pues pensaba que esa procesión ella no se la merecía pero también, me conmovía el simple echo de haberla llevado un año más. Me vino a la cabeza, la mirada de aquel pequeñajo de poco más de 3 o 4 años que acompañado de su padre, veía a la Patrona por Larios y su barrio. Con el paso del tiempo, aquel chiquillo pasó a ser un jovenzuelo con ganas de un día llegar a ser hombre de trono de Santa María de la Victoria, y pasó un poco más de tiempo y en 2006 pudo al fin hacer su sueño realidad.
Después de ese pequeño ritual, con cierta nostalgia pero a la vez queriéndome ir de allí, salí fuera donde me encontré a amigos de la banda, que también habían sacado el trono y no estaban nada contentos con la procesión, y a mi padre.
El cansancio nos abrió el apetito y fuimos calle Victoria abajo, hablando de la procesión y la hermandad y comparando mediante la historia y las propias vivencias que mi padre nos iba contando, hasta llegar a una bocatería donde proseguiría una tertulia que siempre daba de qué hablar. Finalmente, llegué a mi casa, y con la alegría del deber cumplido pero el desdén hacia lo que había sido, y con el hombro, la espalda y las piernas resentidas, guardé mi ropa y me acosté. Un año más, pensé...
Sencillamente, es la patrona, por eso llevo, con mucho honor aunque no con mucha gloria. Contando con este, dos años. Dos años que parece que no es nada. Pero ustedes pónganse en mi lugar, ya verían que desde el primer momento para sacarla al año siguiente se lo iban a pensar más de dos y tres veces.
Pero la seguiré sacando. Primero, porque es la Patrona de Málaga, y segundo, porque tengo la firme esperanza de que a todos esos señores que ahora y desgraciadamente rigen la hermandad, se vayan en un tiempo no muy lejano y dejen paso a la gente joven que ya hay en la hermandad, y que seguirán viniendo, y que parece que no pero se preocupa mucho por su Virgen de la Victoria. Si no es por ellos, el trono saldría sucísimo, no habría nada de carteles por los locales del centro de la ciudad y poco más que no habría ni acólitos entre otras muchas cosas. Y harían mucho más si no fuera porque la junta de gobierno no dejan hacer mucho "total, lo que hay ya está bien" dirán esos señores mayores...
Desde aquí no sólo pido el apoyo a todos esos jóvenes cofrades (entre los cuales me incluyo) cargados de ideas reafirmantes y renovadoras, sino también el apoyo para que tanto la hermandad como las fiestas en honor a nuestra Patrona sean un ejemplo a seguir y por fin, nuestra Señora, Santa María de la Victoria Coronada, reine como se merece en la Ciudad de Málaga.
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